Imagina caminar por un bosque de pinos en lo alto de una montaña y que, de repente, el suelo a tu alrededor comience a presentar decenas de agujeros profundos y perfectamente circulares. Algunos son tan anchos como para que quepa una persona, otros son tan oscuros que no se les ve el fin. ¿Son respiraderos de un antiguo volcán? ¿O son trampas de caza milenarias, excavadas por los primeros habitantes de estas tierras? Este misterio es el corazón de una de las aventuras más singulares de Honduras, escondida en el departamento…